Plan Innovador de Mejora Empresarial (PIME Plan)

Presentamos PIME (Plan de Mejora Empresarial) un proyecto que está arrancando, liderado por Estudio Global y en el que Idees, IdeasEstratégicas de Marketing y Comunicación, colabora con su equipo, como consultora y formadora.
Desde aquí, animamos a todos aquéllos que tengan una idea de negocio y que quieran desarrollarla o bien ya la hayan iniciado, a participar en PIME.
Además de los ya mencionados, PIME está integrado por un grupo de profesionales con amplia experiencia en las diferentes ramas de la consultoría a empresas: Activa Mutua, Grupo OTP, Management and Networking, CaixaPopular, Carlos Fabre y otros más que se irán incorporando a esta iniciativa que ahora comienza su andadura.
Ésta es la vídeo-presentación de PIME que hemos realizado.
Y la página de Facebook: https://www.facebook.com/pimeplan
Para más información, por favor, contactad a través del siguiente correo: info@pimeplan.es

¿Cuál es el perfil del emprendedor en España?


Ilustraciones by 
Valledor


Según los datos delúltimo Global Entrepeneurship Monitor de 2011 (G.E.M. 2011), publicado el mes de febrero, loshombres (7%) se manifiestan más proclives a la actividad por cuenta propia quelas mujeres (4,5%). La edad media del emprendedor nacional se sitúa en los 37años y, en general, la actividad emprendedora ha aumentado en todos lossegmentos de edad, destacando el tramo situado entre los 18-24 años, en el quelos emprendedores cuyos negocios se hallan en fase de consolidación seha incrementado sensiblemente respecto a 2010, mientras que se reduce elporcentaje de personas con empresas en el mismo estadio de desarrollo en elsiguiente tramo de edad, 25-34 años, en cuatro puntos porcentuales.
Según el nivel deestudios, en la fase de negocios nacientes o en consolidación, los datos soncoherentes con el aumento de casos en el tramo ubicado entre los 18-24 años,produciéndose en el mismo un incremento de los licenciados y titulados enFP. Si bien, en general, en la fase de consolidación de los negocios,podemos afirmar que existe un mix entre iniciativas impulsadas por perfilesformativos altos y otros con bajos niveles de estudios. Si atendemos a laintención de emprender en un futuro próximo, se percibe un ligeroacrecentamiento de personas que no han finalizado la educación secundaria, y unaumento significativo de titulados en formación profesional y licenciados, quepuede atender a la mayor involucración de los más jóvenes en procesosemprendedores, dada la falta de empleo por cuenta ajena, y la mayor implicaciónde las universidades en la oferta formativa relacionada con el emprendimiento.
Respecto al nivel derenta, en todas las fases del proceso emprendedor (naciente, en consolidación yconsolidado) se observa una mayor presencia de personas con rentas bajas,frente a una minoración de emprendedores con ingresos medios y, a su vez, unincremento de casos en los tramos más elevados de rentas, que justifican laidentificación de un conjunto de actividades de más calidad en los últimos añoscombinadas, cada vez más intensamente, con emprendimiento de subsistencia.Panorama diferente al divisado antes de la crisis y que parece que va acontinuar durante, al menos, 2012.
Según su situaciónlaboral, destaca el hecho de que, respecto a 2010, prácticamente seduplica el porcentaje de personas emprendedoras que se hallaban en situación dedesempleo.
Aunque mejora ligeramenteel número de emprendedores que afirma poseer una formación específica paraimpulsar con éxito sus negocios, se mantiene un equilibrio con los que loniegan (4 puntos porcentuales de diferencia –a favor de los primeros- entre un grupoy el otro).Por el sector económico en el que operan las iniciativasemprendedoras, se detecta un ligero incremento de las orientadas al consumo,que suponen el 53,3%, frente a un descenso de las referidas a servicios(23,1%).
Durante el año 2011 se haagudizado la tendencia, que venía siendo norma durante los últimos cinco añosanteriores, de un mayor peso de las iniciativas emprendedoras que surgen, en sufase inicial, sin empleados, 7 de cada 10 de las mismas. Pasando, en la fasesiguiente de consolidación, a poseer entre 1-5 empleados, en casi la mitad delos supuestos, lo cual responde al perfil de habitual de microempresapredominante en España.
La innovación no estápresente en algo más de 6 de cada 10 nuevas empresas, llegando estacarencia, en el caso de los negocios consolidados, al 84% de losmismos. La innovación junto a la falta de competencia, definen unemprendimiento de calidad. Durante 2011, 16 de cada 100 nuevas iniciativas noposeía competencia en su ámbito y, tan sólo, el 6,5% pertenecía a un sector debase tecnológica.

La tasa emprendedora en España aumenta un 35% en el último año, lo que supone que se han puesto en marcha más de 300.000 iniciativas



Según los datos del último Global Entrepeneurship Monitor de 2011 (G.E.M. 2011), publicado el mes de febrero, la tasa de actividad emprendedora, de entre 0 y 3,5 años en el mercado, sobre la población mayor de 18 años ha subido un 35%, pasando de un 4,3% en 2010 a un 5,8% en el pasado año. Este crecimiento del emprendimiento en nuestro país puede venir explicado por la situación de desempleo actual en la que se encuentra una elevada parte de nuestra población, lo que les impone la necesidad de acudir al autoempleo como una de las fórmulas viables de solución a su problema. Por ello, de cara al futuro, uno de los retos debe de ser el de promover un emprendimiento de calidad y no de supervivencia, que potencie una clara mejora de la competencia española en el mercado internacional.
Si se desglosa el dato de 2011, de la tasa emprendedora global, el 56,9% de la misma es de nueva planta, frente al 43,1% de actividad que se encuentra en fase de consolidación, siendo especialmente importante la primera, aunque de menor impacto económico que la segunda.
Entre las principales motivaciones que impulsan a los españoles a emprender destacan  el obtener una mayor independencia (38,7%), mejorar los ingresos (33,3%) o el derivarse de la necesidad ante la falta de alternativas laborales (25,9%). La motivación se relaciona con la calidad del emprendimiento de modo tal que los negocios derivados de la identificación y aprovechamiento de una oportunidad pueden responder, al menos en un mayor porcentaje que los creados por la mera necesidad, a criterios de innovación y competitividad.
Respecto al inversor privado tipo, durante el año pasado, destaca el aumento de su edad media en casi dos años, lo que implica una confirmación de la tendencia de 2010 de desaparición de personas jóvenes de los circuitos de la financiación informal; disminuye ligeramente el bloque de inversores que poseen estudios superiores; disminuye la presencia de inversores que son empresarios consolidados; desciende en 8 puntos porcentuales la proporción de inversores que percibe buenas oportunidades para realizar negocios a corto plazo y cae en 9 puntos porcentuales el número de inversores que posee conocimientos para emprender.
El capital riesgo también ha sufrido los efectos de la situación de crisis y su actividad inversora, durante los nueve primeros meses de 2011, ha experimentado un descenso de un 24% respecto al mismo periodo de 2010.


España necesita emprendedores


Ante las dramáticas cifras de paro que sufre nuestro país, con porcentajes superiores al 40% entre los jóvenes, muchas miradas están puestas en el emprendimiento como una de las soluciones para crear empleo. Sin embargo, España no es un país especialmente emprendedor. La sociedad española no posee especialmente una buena imagen del empresario-emprendedor, de hecho, el índice de popularidad de este colectivo no llega al 50% frente al 73% en EE.UU, porcentaje que se reduce al 38% entre los más jóvenes. Todo esto se traduce en una de las tasas empresariales más bajas en nuestro contexto europeo. ¿Cómo se puede cambiar esta tendencia? ¿Cómo se puede lograr tener más emprendedores?.
Según una encuesta realizada por ESADE entre más de 7.000 jóvenes españoles a través de la red social Tuenti, la formación que reciben resulta insuficiente para fomentar el emprendimiento. En este sentido, menos de un tercio de los encuestados afirma saber cómo iniciar un negocio, y la cifra desciende al 20% cuando expresan que se les ha inculcado el interés por la asunción de riesgos. Por su parte, los expertos entrevistados por el ESADE coinciden en afirmar que tanto la educación primaria, la secundaria y la universidad no proporcionan una adecuada formación para el emprendimiento, ni lo fomentan lo suficiente. Además el entorno familiar, salvo para el 14% de los expertos no incentiva, tampoco, actitudes emprendedoras.
Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la escasa educación emprendedora impartida en España, que se recibe principalmente en la etapa postescolar y de forma voluntaria, es uno de los motivos de la baja tasa empresarial en nuestro país. La inclusión de contenidos para fomentar la iniciativa emprendedora en todas las etapas de la educación es objeto de debate en el ámbito internacional desde hace muchos años. La OCDE, y especialmente la UE, recomiendan desde hace tiempo promover la iniciativa emprendedora en los programas educativos e incluso se elaboró en 2006 la Agenda de Oslo, documento que contiene numerosas propuestas. En España, la Ley Orgánica de Educación recoge entre sus fines conseguir que el alumnado desarrolle el espíritu emprendedor y en 2009 se introdujo de manera oficial en los Reales Decretos sobre Enseñanzas. A pesar de las buenas intenciones y de contar con algunas experiencias exitosas en nuestro país, en general, las iniciativas llevadas a cabo para fomentar el emprendimiento, tanto en escuelas como institutos y universidades, son muy dispersas pero se empieza a ver la luz. Actualmente está sobre la mesa una interesante propuesta de alcance nacional impulsada desde el Ministerio de Educación que pretende incluir una asignatura, Empresa e Iniciativa Emprendedora, en ciclos formativos de grado medio y superior (antigua formación profesional) y que se implantará, salvo modificaciones, en el curso 2013-2014 con el objetivo de realizar, durante todo el curso, un plan de empresa acorde a cada oficio.
El proceso para “construir” emprendedores no es fácil ni rápido, pero cuanto antes se empiece antes comenzaremos a ver resultados.

La Generalitat Valenciana aprueba un conjunto de medidas de apoyo al emprendimiento.




El objeto principal de esta norma es, según tenor literal, “promover la actividad económica, la iniciativa empresarial y la creación de empleo a través de los emprendedores y de las micro, pequeñas y medianas empresas de la Comunidad”.

A tal efecto, entre otras decisiones, se destinan más de 85 millones de euros al establecimiento de 30 líneas de ayudas dirigidas, entre otros colectivos, a desempleados en general o a jóvenes menores de 30 años que se den de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. 

Se contempla el establecimiento de líneas de apoyo a la creación de empresas innovadoras, préstamos participativos y participación en fondos de capital riesgo y ayudas para pequeñas y medianas empresas para la realización de inversiones.

Se crea el Consejo Valenciano del Emprendedor, órgano coordinador y asesor en materia de políticas de apoyo a los emprendedores. Dicho ente se compondrá por representantes de las administraciones públicas y de las instituciones académicas, sociales y económicas relacionadas con la cultura y el fomento del emprendimiento en el ámbito de la Comunidad Valenciana.

Como medidas más destacadas cabe hacer referencia a la exoneración, a aquéllos empresarios que inicien su actividad durante 2012, del pago de las tasas autonómicas el primer año y de la bonificación, al 50%, durante el segundo; se alude a la posibilidad de que la licencia municipal de actividades comerciales sea inmediata presentando una declaración responsable del empresario, una copia del resguardo del abono de las tasas municipales y un certificado final de obra firmado por técnico competente y visado. Asimismo, estos beneficios afectarán a actividades sujetas a la Ley de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos de la Generalitat, como bares, cafeterías, pubs, restaurantes, ludotecas y supermercados, siempre que su aforo no sea superior a 500 personas.

Entre otras disposiciones, se prevé la tramitación conjunta, en un mismo expediente, de la licencia de obras, cuando sea necesaria, y la de apertura.

El referido cuerpo legislativo también contempla la difusión y la accesibilidad a toda la información relativa al emprendimiento en la Comunidad Valenciana, mediante su aglutinación y actualización en un portal en Internet, la Plataforma del Emprendedor.

Crowdfunding, el micro-mecenazgo del S-XXI

Hasta este momento, los consumidores, hemos tenido una “actitud pasiva” ante los actos de consumo que realizábamos: adquirir un libro, ver la última película del director X, comprar un sillón, etc.
Ahora, con el Crowdfunding, pasamos a poder aportar nuestro granito de arena en la actividad creativa que permite que podamos disfrutar con la lectura de una determinada novela o escuchando una canción. Directamente, a través de una pequeña aportación económica, nos convertimos en los “coproductores, editores, músicos, ingenieros,…” de una obra artística o de un producto, a la vez que con ello, estamos definiendo claramente cuáles son nuestros gustos, en este caso culturales, al propio autor de la misma. Este mecanismo de micro-mecenazgo, además de posibilitar una vía alternativa de financiación a proyectos de diferente índole, abre un mundo nuevo a la “personalización”, por parte de los propios consumidores, del producto que desean adquirir con independencia de cuál sea éste.
La herramienta que estamos exponiendo no es nueva. El mecenazgo tiene una larga trayectoria, sobre todo en el ámbito de la cultura. Lo innovador ahora es el planteamiento de que se pueda efectuar de un modo masivo, y que el pequeño, pero múltiple mecenas, participe en el proceso de la producción de la obra/producto de un modo activo y más allá del mero acto de consumo que supone comprar el producto. Para ello es esencial la existencia de ventanas de comunicación como son las que nos proporcionan las tecnologías actuales, mediante las redes sociales. Ante este panorama, los creadores/emprendedores deben conseguir explicar qué producto, qué filosofía, qué efectos, etc. persiguen con el proyecto para el que solicitan la financiación, suponiendo, como sería lo habitual, que la iniciativa partiera del creador hacia su audiencia/público. Pero también cabría otra posibilidad, que la iniciativa de poner en marcha una determinada iniciativa que culminase con la producción de un objeto X, la grabación de un disco, o con la realización de una película, etc. proviniese de los mismos consumidores, siendo éstos los que se dirigen a un determinado autor/fabricante para que “les haga” el producto que quieren consumir y que, de otro modo, no pueden obtener.
El Crowdfunding supone una vía de financiación para los creadores, a la vez que una herramienta de satisfacción de necesidades para los consumidores, los cuales, además de obtener el producto que buscan, participan en el proceso de desarrollo del mismo. Incluso, en algunos casos, podrían convertir su aportación dineraria en una inversión que les reporte, además de la satisfacción de una necesidad/deseo, un retorno económico.

© 2011 Idees, Ideas Estratégicas de Marketing y Comunicación S.L. Todos los derechos reservados.